
Una conocida nos comentó, que una vecina tenía un perro muy asustadizo, que tenía una gran ansiedad, y que no podía seguir teniéndolo. Lo fuimos a buscar a Sant Boi, y lo vimos muy temeroso, pero cuando ya entró en el coche, se relajó, y al cabo de dos días ya era uno más de la familia, adaptándose muy rápido.
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